Cada semana recibimos consultas de autónomos y dueños de pymes que han oído hablar de filtraciones masivas de datos. La pregunta es siempre la misma: “¿Cómo puedo saber si mi email o los de mi empresa han sido filtrados?”. Es una preocupación lógica, porque un correo expuesto puede ser la puerta de entrada a suplantaciones de identidad, estafas o incluso sanciones de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) si gestionas datos de clientes. En esta guía te contamos cómo puedes hacer una comprobación gratuita hoy mismo, pero también por qué esa comprobación puntual no es suficiente para proteger realmente tu negocio.
¿Qué significa que un email haya sido filtrado?
Cuando hablamos de “filtración” nos referimos a que alguien ha accedido sin autorización a una base de datos donde figuraban direcciones de correo electrónico, a menudo junto con contraseñas, nombres o incluso datos bancarios. Esto ocurre, por ejemplo, cuando un servicio online que usas sufre un ciberataque y los datos se publican en foros o se venden en la dark web. Si tu email de empresa aparece en una de esas filtraciones, cualquier atacante puede intentar usarlo para enviarte phishing personalizado o probar la misma contraseña en otras plataformas. Para una pyme, el riesgo va más allá: si ese email está vinculado a sistemas internos, clientes o proveedores, una brecha puede derivar en una obligación legal de notificar a la AEPD en un plazo máximo de 72 horas, con sanciones que pueden alcanzar los 20 millones de euros o el 4% de la facturación anual.
Herramientas gratuitas para comprobar si tu email está filtrado
Existen servicios online que permiten hacer una consulta puntual. El más conocido es Have I Been Pwned (HIBP). Solo tienes que introducir tu dirección de email en su web y te dirá si aparece en alguna de las filtraciones conocidas que tienen registradas. No necesitas registrarte ni pagar. Otra opción es Firefox Monitor, que usa la misma base de datos de HIBP. También hay herramientas como DeHashed o LeakCheck, aunque estas suelen ofrecer resultados limitados en su versión gratuita.
Usar estos servicios es rápido, sencillo y te da una respuesta inmediata. Es un buen primer paso para saber si tu email ha estado expuesto en algún incidente público. Sin embargo, hay que entender lo que realmente te dicen: solo te informan de filtraciones que ya han sido descubiertas y recopiladas por sus bases de datos. No detectan ataques en curso ni filtraciones privadas que aún no se han hecho públicas.
Por qué una comprobación puntual no es suficiente para tu pyme
Aquí está el punto clave: la ciberseguridad no es un evento, es un proceso. Una consulta gratuita te dice algo sobre el pasado, pero no te protege de lo que pueda pasar mañana. Imagina que hoy revisas y todo está limpio. Genial. Pero la semana que viene se produce una filtración en un servicio que usas habitualmente. Sin monitorización continua, te enterarías (si te enteras) semanas o meses después, cuando el daño ya está hecho.
Además, las herramientas gratuitas presentan varios límites importantes:
- No cubren todas las fuentes. Las filtraciones no solo ocurren en grandes plataformas. Pueden ser internas (un empleado que pierde un dispositivo, un hackeo a tu propio sistema) o aparecer en foros privados de la dark web. Las bases de datos públicas solo arañan la superficie.
- No te notifican si ocurre algo después. Si haces la prueba hoy y el mes que viene tu email se ve comprometido, tendrías que volver a comprobarlo manualmente. Nadie te avisará.
- No generan el papeleo necesario para cumplir con el RGPD. Si descubres que tu empresa ha sufrido una brecha de datos (por ejemplo, porque se ha filtrado un listado de emails de clientes), tienes que notificarlo a la AEPD en 72 horas. Necesitas documentar el incidente, evaluar el riesgo y redactar una comunicación formal. Una herramienta gratuita no te ayuda con eso. Si no lo haces, te expones a sanciones que, aunque para pymes suelen ser mucho más bajas que los 20 millones del máximo legal, pueden suponer un golpe económico serio.
En nuestro artículo sobre la obligación de notificar una brecha de datos explicamos en detalle qué pasos debes dar y por qué el tiempo corre en tu contra.
La monitorización continua: la única forma de estar tranquilo
Para una pyme, lo ideal no es hacer una comprobación cada cierto tiempo, sino tener un sistema que vigile por ti de forma constante. Eso es exactamente lo que ofrece Alerta Brecha. Con una suscripción, tu(s) email(s) de empresa son revisados periódicamente (semanalmente en el plan Básico por 9 €/mes, o a diario en el plan Profesional desde 14,50 €/mes el primer año). Si aparece una filtración que afecte a tu dominio, recibes una alerta inmediata y, en el plan Profesional, un PDF precargado para notificar a la AEPD y una guía paso a paso para gestionar la incidencia. Todo esto dentro del plazo legal de 72 horas.
Además, Alerta Brecha está en fase de acceso anticipado: puedes apuntarte a la lista de espera para ser de los primeros en probarlo. Puedes ver los detalles de los planes en nuestra página de precios.
La diferencia entre una comprobación puntual gratuita y una monitorización continua es la misma que entre mirar si la puerta está cerrada una vez al año y tener una alarma que avisa si alguien la fuerza. Tu tranquilidad y la de tus clientes lo agradecen.
¿Y si encuentras que tu email está filtrado?
Si al usar una herramienta gratuita descubres que tu email de empresa aparece en una filtración, no te asustes, pero actúa rápido. Cambia la contraseña inmediatamente, sobre todo si la reutilizabas en otros servicios. Activa el doble factor de autenticación en las cuentas importantes. Y, sobre todo, evalúa si esa filtración afecta a datos de clientes o empleados. Si es así, tienes que notificarlo a la AEPD. En Alerta Brecha, el plan Profesional incluye precisamente ese PDF listo para presentar, para que no tengas que improvisar bajo presión.
Para más información sobre cómo gestionar una brecha, te recomendamos leer nuestra guía sobre cómo notificar una brecha de seguridad a la AEPD.
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Descargo: Este contenido tiene carácter divulgativo y no constituye asesoramiento legal profesional. Cada situación es particular, por lo que recomendamos consultar con un abogado especializado en protección de datos para cumplir con todas las obligaciones del RGPD.